domingo, 6 de agosto de 2017

Taken for granted.

Después de esos mensajes me quedé pensando en que no sólo es el amor y los detalles y los compromisos los que DEBEN alimentarse, cuidarse y trabajarse a diario (no importa cuán natural nos brote hacerlo, es algo que no puede quedar en el inconsciente o darse por sentado); es también la confianza la que día con día debe nutrirse a través de nuestros actos, porque son precisamente ellos los que, en concordancia con nuestras palabras, cimientan y mantienen esa seguridad que tanta paz nos proporciona en una relación. 
El pasado y sus experiencias pueden haber menguado nuestras ganas de creer y confiar, pero qué rico -y positivo- es darse la oportunidad, una oportunidad más sensata y madura ahora (y no una fe ciega), de volver a hacerlo con quien es nuestro presente y anhelamos nuestro futuro.

Por otro lado... no es necesario comprar/nos la idea de eternidad ni de finales felices que nos quisieron vender en cuentos infantiles y novelas románticas (que poco o nada tienen que ver con la realidad de una relación adulta responsable), para desear hacer un largo, largo y delicioso viaje con LA persona ideal para compartir la cómplice y genial (y bedeSemera 😜) aventura.

2 comentarios:

PM dijo...

Buena reflexión

María Perlada dijo...

Me ha encantado la reflexión de esta entrada.

Besos, Rocío.